sábado, 15 de noviembre de 2008

Por América Central




Esta es la historia de un corazón, que
andaba por el mundo buscando una razón, una
razón ´pa´ vivir, una
razón pa morir, una razón
´pa´ seguir latiendo al ritmo que
marcaba el viento, una razón
´pa´ vivir la vida, de
día y de noche, de noche y de día, y
latir sin parar buscando una verdad,
al ritmo de un guaguancón.. JP


Muchas veces uno se pregunta como se desarrolla un viaje por todo un continente. Estas viajando sólo? En serio por tantos meses?
La verdad es que nunca uno se encuentra realmente solo. Yo, por ejemplo, viaje un tiempo con un amigo, fui a visitar otros amigos y también aunque se viaje solo, uno se encuentra con más personas en el viaje con quien se decide o no viajar unos días. Pero hay que tener en cuenta que viajar solo permite hacer exactamente lo que uno quiere con el tiempo deseado con total libertad de tener las alas desplegadas y volar solamente por su cuenta . Viajar también implica abrirse la mente a otras personas, personas, a veces diferentes con quien probablemente en otras circunstancias, no habría ocurrido el acercamiento y el intercambio de punto de vista.
La soledad permite paradójicamente extenderse a otros mundos, otros modos de pensar y enriquecerse intercambiando ideas similares o opuestas. Uno se puede sentir más sólo en el mismo grupo de siempre en el cual se intercambian el mismo tipo de idea. La paradoja de la soledad….. Quien se siente realmente solo?
Como dicho antes, a parte de la añoranza de los cercanos que viven por el otro lado del planeta, uno nunca viaja sólo y los momentos reales de soledad permiten desarrollar el más fiel de nuestros compañeros ; el pensamiento.
Uno se mete a pensar más profundamente en la vida, del sentido de su propia vida, de la gente con quien se encuentra, las diferentes formas de educación que recibe y traspasa uno.
Ahora si, viajar después de un tiempo fatiga y puede parecer rutinario, ir a un sitio por bus llegar al Terminal, tomar una taxi hasta un hostal, quedarse unos días a conocer el lugar, encontrarse con turistas o viajeros, las mismas preguntas que engendran las mismas repuesta, los mismos despidos y otra vez taxi, bus, Terminal, bus, taxi, hostal para llegar a otro sitio que visitar. La generalización puede aparentarse a algo ridículo de una persona consentida que se aburrió en el centro del sueño más significativo de una vida. Que habría hecho un Don Quijote en un momento así? Bueno, el tenía a Rocinante para volar por los llanos de Castilla. Esta idea, por supuesto, no me borraba la ilusión de conocer América Central, pero claro las navidades acercándose, tantas cosas vistas ya, hacía que este sentimiento de querer estar de vuelta, surgía de mi mente como la lava de un volcán que reventa con ganas después de tantos años de silencio. Pero el objetivo de alcanzar México en el seno del LATAM Project era el faro que había que seguir en un momento de tormenta mental.








El corazón pequeño y fuerte siguió viajando y conociendo el mundo
y encontró otro corazón que como el buscaba un sitio para vivir para morir
para seguir latiendo al compás de ese ritmo creado por el viento
y con todo lo que vio y escuchó por ahí escribió un libro,
el libro del corazón que late. JP

Llegué a ciudad de Panamá el día de la independencia de Colombia. El país tiene 3 fechas de independencia y prácticamente todo el mes de noviembre es pura fiesta!!

Bus, búsqueda de hostal pero esta ciudad tenía nueva energía, algo iba a ocurrir. Me encontré en una habitación compartida con tres otras personas. Cuatro personas con la misma idea de viajar hasta México, 4 personas quienes habían empezado el viaje varios meses antes por Brasil o Argentina. Pasamos un buen rato charlando de nuestros modos distintos de viajar, la nostalgia llegando a veces pero la ilusión de sentirnos libre como un pájaro volando por la vida. Era obvio que aunque la buena onda estaba, no iba a compartir por tanto tiempo el viaje con ellos, necesito como requisito imprescindible, mi soledad.
Pero algo sucedió, todo llegó como una señal, estas señales que hacen que sigues el viaje de tal forma y no de la forma esperada al principio, queríamos todos cambiar algo en Centroamérica, todos tocados por el síndrome rutinario que no entendíamos en frente de tantas maravillas.
Cuatro viajeros solitarios buscando a su Rocinante para cabalgar por los llanos verdes de Panamá, saborear la pura vida de Costa Rica, alzarse por el tumultuoso y animado Nicaragua, volar por el acogedor Honduras, planear por el apasionante Salvador, deslizarse por las maravillas de Guatemala, descender por el singular Belice para llegar a las puertas del grandísimo México.

Pues adivínense que pasó?

Rocinante apareció....................

Unos surfistas compraron un van en California y vendían el magnifico caballo antes de alcanzar el continente sudamericano. Mas valía un Jeep para este tipo de rutas que nos íbamos a encontrar pero Rocinante tenia toda la alma de un aventurero y nos iba a traer toda la aventura que necesitábamos, darnos la posibilidad de infiltrarnos en el desconocido, desprovisto de turistas, ganar tiempo con las largar esperas de buses y un ahorro considerable de dinero en un Centroamérica mas caro que su hermana grande

Así empezó la historia de Rocinante y sus cuatro valiosos caballeros